Todos hemos vivido al menos una noche de insomnio y sabemos lo frustrante que es no poder conciliar el sueño, como resultado nuestro cuerpo inevitablemente se siente cansado, pues el sueño es el que nos ayuda a recuperarnos y seguir con las actividades cotidianas. El insomnio se caracteriza por la dificultad de iniciar o mantener el sueño, y dependiendo de cómo se manifieste se puede clasificar en insomnio ocasional e insomnio crónico.

Síntomas de insomnio:

  • Pasar mucho tiempo acostado para intentar dormirse.
  • Despertar frecuentemente en la madrugada.
  • Mantenerse despierto durante la mayor parte de la noche.
  • Despertar igual de cansado que al irse a dormir.

¿Cuántas horas duerme una persona que no tiene insomnio?

No todos necesitan dormir la misma cantidad de horas para sentirse descansados, y eso también dependerá de si se es un bebé, un adolescente o un adulto.

  • Un bebé debería dormir aproximadamente entre 16 y 18 horas al día para descansar.
  • Un adolescente necesita entre 9 y 10 horas de sueño diario para recuperarse.
  • Los adultos por lo general tendrían que dormir entre 7 y 8 horas al día de igual forma se puede dar el caso en el que solo basten entre 5 o 6 horas para que la persona esté totalmente descansada.

 

Tratamientos contra el insomnio

No obstante, una persona que tenga insomnio no puede evidentemente dormir el tiempo que necesita para descansar, por ello existen diversos tratamientos para combatir este trastorno.

Tratamiento farmacológico: para tratar el insomnio con fármacos se suele administrar hipnóticos, antidepresivos, ansiolíticos o neurolépticos. La prescripción de cualquiera de estos fármacos, es recetada por un tiempo limitado, para evitar posibles efectos secundarios, pues estos fármacos actúan en el estado de ánimo del paciente y actuar como hipnoreguladores y a largo plazo puede crear dependencia.

Terapia conductual-cognitiva: esta terapia resulta ser la más efectiva tiene un porcentaje de éxito del 70%, ya que esto mejora la higiene del sueño de tal manera que puede regular los horarios a la hora de dormir.

  • No acostarse en la cama hasta tener sueño.
  • No leer, comer o ver la televisión estando en la cama.
  • Evitar cualquier ruido externo que pueda interrumpir el sueño.
  • No consumir comidas copiosas, es decir comidas calóricas y ricas en grasa que puedan hacer pesada la digestión.
  • Reducir el consumo de la cafeína.
  • Practicar técnicas de relajación.
  • Implantarse una rutina horaria para marcar el reloj biológico.

Sin embargo, existen algunas formas caseras para intentar lidiar con el insomnio:

Valeriana: algunos estudios revelan que una infusión de valeriana puede mejorar la calidad del sueño y reducir el tiempo que toma quedarse dormido.

Tila: una infusión de esta flor resulta ser un efectivo sedante y ansiolítico, que proporciona un sueño más rápido.

Leche caliente: esta contiene una hormona de nombre melatonina que puede ayudar a conciliar el sueño profundo.

Lechuga: una infusión de lechugas puede ser de gran ayuda para recuperar el sueño, ya que contiene sustancias sedantes y de efectos analgésicos.

Flores de naranjo: estas flores tienen un efectos ansiolítico y relajantes, que ayudan a dormir a cualquiera que tengo insomnio.

 

 

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